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jueves, 28 de junio de 2018

Madurez



madurez
Estado de una cosa que ha alcanzado su pleno desarrollo, o de una persona que ha alcanzado su mejor momento en algún aspecto.
(Diccionario de la lengua española)

Madurez: etapa en la que termina la época de las locuras y empieza la de las tonterías
(Jacinto Benavente)

Con las personas pasa lo mismo que con los frutos: verdes son ácidos, maduros dulces y si se pasan...incomibles
(Ibrahim S. Lerak, Cuaderno de notas)


La reunión del círculo de este mes trató sobre la madurez. El ponente era un joven de 80 años con sonrisa pilla en los ojos y voz fuerte que al final de la charla acabó con un “visto lo expuesto mejor no ser maduro y continuar adolescente toda la vida”, que contrastó con lo mesurado de su intervención, y dio pie a la provocación de considerar lo anterior como “temas de viejos que se autojustifican”.


-- Madurar no tiene mucho que ver con la edad: se pueden tener 40 años y tener mentalidad de 20 o se pueden tener 20 y la madurez de alguien mayor. Muchos creen que madurar quiere decir que se ha alcanzado una especie de perfección, que uno ya no se equivoca y que las cosas siempre se hacen correctamente, pero no es así. Madurar es tener paz espiritual, es reconocer las equivocaciones y aprender de los errores propios y ajenos; pero esto solo se consigue separando paja de trigo y dejando todo lo que no nos gusta de la vida. Hay un momento que nos cansamos de soportar tanta hipocresía social, de soportar personas que nos hacen daño, de mentir piadosamente demasiado a menudo, de guardarnos nuestras opiniones, de esperar de los demás, de vivir lo que los demás digan. Hay un momento en que uno se cansa de estar más sobreviviendo que no viviendo como se debe. Sabemos que hemos madurado cuando notamos que hemos cambiado las esperanzas ajenas por las propias y que somos capaces de decir “lo siento” sin que se nos caigan los anillos.

Cuando somos jóvenes y vivimos con nuestros padres, ellos nos imbuyen sus expectativas en nosotros. Desde el trabajo que debemos tener hasta las parejas que nos convienen. Maduras cuando cumples tus propias expectativas, persigues tus sueños y haces lo que te hace feliz, no lo que los demás esperan de ti y todo ello sin perder el respeto a los demás ni ser antisocial. En la adolescencia se dramatizan las relaciones, en la madurez se valora  la relación y se prefiere ser generoso con las opiniones de la familia y allegados.

La gente siempre habla de uno, pero llega un momento en que la propia autoestima y la propia convicción nos lleva a que ya no importe lo que los demás opinen, sólo importa hacer lo que creemos que debemos hacer y disfrutar de la vida, no momento a momento sino en su conjunto. Los momentos son para los adolescentes y para los conformistas que no han acabado de madurar. La vida en conjunto es para quienes valoran el total, no el instante y saben ponderar el valor de cada suceso en positivo o en negativo. Se toman decisiones propias pero sin herir susceptibilidades. Se es independiente en los actos y se escucha a la gente que nos importa, pero, ojo, eso no significa hacer lo que ellos quieren. Al final las personas que realmente importan nunca hablan mal de nosotros: nos entienden y aceptan. A quienes nos intoxican la vida se les identifica y se les elimina de las relaciones sin más y sin sentirse culpables por ello.

Dicen que de la moda, lo que te acomoda, tal vez la última tendencia de la moda no va con el tipo de cuerpo que se tiene o simplemente no gusta. Madurar significa dejar de preocuparse por eso, seguir un estilo propio y vestirse con lo que nos hace sentir bien sin dar la nota ni llamar la atención para ser el centro de las miradas. También cuidarse aunque sin exagerar; gimnasio y deporte, vida saludable dentro de un orden y nunca por imposición social. No existe un cuerpo perfecto por mucho que nos quieran convencer en prensa, radio y televisión. Cuando se aceptan las propias limitaciones sin abandonarnos o justificarnos en ellas se está muy cerca de la madurez.

Muchos creen que madurar es ser prudente y aburrido, pero no; madurar es darse cuenta que no hay ningún problema si se hace el ridículo mientras nos proporcione alegría y nos permita disfrutar de la vida. El pasado sólo tiene un lugar: atrás. Lo hecho, hecho está; ya no puede cambiar. Lección aprendida, nada más. Madurar es controlar las ansias de hablar con la ex pareja cada vez que se la extraña o algo nos va mal. No es necesario estar en contacto constante bajo la excusa de mantener una falsa amistad. Se entiende que si la relación acabó y no dio más de si es porque fue lo mejor para ambos. Hay que saber decir no al chantaje y a la dependencia emocional y hay que saber distinguir entre vivir solo y estar solo, tanto como saber que amar no es querer. Amar es generoso, querer es egoísta.

No es cierto que el físico de la pareja no importe, pero en la madurez tiene menor valor; tampoco se busca lo mismo ni en el mismo sitio. Se escucha y se crea ilusión fundada, no sueños etéreos y hasta los celos y la envidia desaparecen. Se aprende a ser feliz, que no resignado. Quien quiera estar a nuestro lado lo estará por gusto y no porque se lo pidamos. Maduras cuando te das cuenta de que equivocarte no es lo mismo que fracasar. Actúas más con reflexión y menos por impulsos, con emoción racional; los errores son necesarios para aprender y no son una tragedia personal. Tampoco se corta uno para decir lo que se siente, sea bueno o malo y las consecuencias se afrontan con entereza si nos resultan negativas. 

El trabajo ya no es ni oportunidad ni maldición, solo el medio para adquirir más experiencia y disfrutar aportando personalidad a la labor. Es más importante hacer lo que gusta que no lo que se paga bien. Se evoluciona y mejora cada día gracias al trabajo y no a pesar del trabajo aunque nos cause enojo a veces. Tanto en el trabajo como fuera de él lo que molesta se expresa de forma correcta sin esperar a que los demás adivinen la razón de nuestro enfado. No se espera la empatía de los demás porque es nuestro derecho.

En la madurez se sabe clasificar a la gente. Son tres grupos: la gente buena, que nos da felicidad y sonrisas; la gente mala, que nos da lecciones y oportunidades; la gente maravillosa, que nos da recuerdos y esperanza.

Hay mucho que decir de la madurez y como en el mercado cada uno la ve según le haya ido en la vida hasta el momento. Los cambios no se notan en el día a día, solo cuando se mira atrás y se compara. 


Fue sesuda y madura la discusión... pero con la fuerza de la juventud pues como dijo el ponente, madurez y juventud no son excluyentes.



viernes, 16 de junio de 2017

¿Qué edad tengo? / Me hubiera gustado escribir (5)



No sé quien es el autor real. En internet aparece en varios sitios y bajo varios autores. Sea quien sea el autor... tiene razón.  Gracias por la reflexión.


La pregunta más absurda que se puede hacer es: ¿qué edad tienes? porque no nos da ninguna pista sobre quién tenemos delante. A mí la verdad es que no me importa, porque lo esencial no es cuantos años tenemos sino cómo los llenamos y los hemos vivido. 

.- Yo prefiero decir que tengo 60 miradas en la calle que me han hecho sonreír.


.- Tengo unos 15 "te quiero" suicidas que dije sabiendo que quién tenía delante no me quería a mi.


.- También tengo 57 abrazos inolvidables, 5 de ellos irrepetibles porque quién me los dio ya no está.


.- Tengo unos 35 "lo siento" de cuales 6 jamás me perdonaron.


.- Tengo 6 noches de hospital al lado de alguien que me importaba demasiado y 500 madrugadas pensando en una persona a quién no le importaba yo.


.- Tengo 6.299 besos, pero sólo me acuerdo de 7.


.- Tengo 4 veranos que fueron infinitos y 4 inviernos demasiado fríos.


.- Tengo 15 noches sin dormir y 1000 lágrimas muy amargas invertidas en alguien que no se merecía llorar.


.- Tengo 2556 carcajadas de esas que hacen que te falte el aire y 13 sonrisas falsas.


.- Tengo 7 deseos de infancia que se dan de boca con las promesas que nunca cumplí. 

.- Tengo 5 consejos recibidos que entendí mucho tiempo después.

.- Tengo unas 24 camas donde me acosté sin querer estar y 1 donde hubiera matado por despertar.

.- Tengo unas 3000 noches durmiendo sola y otras 30 durmiendo acompañada.


.- Tengo 3 errores que volvería a cometer y 1 del que me arrepiento, aunque sólo un poquito.


.- Tengo cientos de cenas y alguna que otra comida que siempre recordaré.

.- Tengo 69 escalofríos que me han recorrido todo el cuerpo. 


.- Tengo 100 conciertos, 1000 películas, ... y no soy capaz de recordar la cantidad de canciones que pasan por mis oídos cada día. 

.- Tengo 10 amores gritados a los 4 vientos. Tengo 1 que guardo y guardaré callado. 

.- Tengo 20 motivos que me quitan el sueño y otros 45 por los que no pierdo la sonrisa. 

.- Tengo tantos conocidos que me saludan a diario que he perdido la cuenta pero tan sólo 5 buenos amigos que cruzan el umbral de mi puerta. 

.- Tengo 1000 conversaciones pero solo me acuerdo verdaderamente de 8. 

.- También tengo 600 caricias de dos niños muy pequeños. 

.- Tengo unas 800 tardes de paseos solitarios y otras 300 de compras con amigas. 

.- Tengo 1800 libros leídos. 5 que prometí leer y todavía aguardan el momento. 

.- Tengo miles de tardes de baile y amigas. 700 tardes más recordándolas unos años después, 3 adioses y en dos de ellos nunca quise despedirme en realidad.

.- Tengo tantas cosas por decir que nunca diré y tantas que me tendría que haber callado ... 


.- Tengo tantos meses que no quisiera haber vivido y tantos años que aún espero poder vivir ...

Para quien quiera saberlo, esa es mi edad y no tengo ni idea de en cuantos años cabe eso. 


viernes, 24 de marzo de 2017

El pozo de los deseos o reconstruir la vida



Una carrera llena de éxitos es algo maravilloso, pero no te puedes abrazar a ella de noche cuando tienes frío.
(Norma Jeane Mortenson alias Marilyn Monroe)

El éxito consiste en tener lo que se desea, la felicidad en disfrutar de lo que se tiene.
(Ralph Waldo Emerson)


La vida es un 10% lo que sucede y un 90% como reaccionamos.
(Charles R. Swindoll)



Querido nieto,

Dentro de unos días inicias una nueva vida. Te he preguntado por el regalo que te gustaría y me has dicho que nada, que ya te lo he hecho al cuidarte con amor y dedicación, que bastante tengo con cuidarme yo para seguir animándote y darte a escondidas los pasteles que en casa no te dejaban comer. Pero para eso estamos los abuelos, para deseducar y aguantar a los padres que nos riñen por ello. ¡Bah! Placeres de viejos, que se chinchen los padres.

La verdad es que me gustaría regalarte algo de valor, pero la pensión no da para muchas alegrías aunque no me quejo; a mi edad las necesidades son pocas y las importantes no se suelen pagar con dinero. Algo encontraré para regalarte pero no me resisto a darte algo muy preciado para mi: mis desatinos. Mi estado y mi edad me hace notar que aunque todos los días van hacia la muerte últimamente parece que tienen más prisa, así que antes de que no te lo pueda decir lo hago ahora. La vida tiene sus ritmos y secretos, cierto, pero podemos aprender de los mayores. Eso de honrarás al padre y a la madre que comenta el Éxodo no es más que un modo de avisar a la juventud, es un aprended de los errores de los mayores y también de sus aciertos. La muerte no me asusta, ya lo hemos comentado varias veces, lo que me da pena es la tarea inacabada y la no cumplida. 

Cuando miro atrás veo esas cosas que leí y que cayeron en saco roto. Lástima, lo malo no es leer, los libros son como las abejas, llevan el polen de sabiduría de mente en mente pero no todas las mentes están preparadas. Hay que tener dos cosas para entender: ganas y edad. Leer a Heidegger a los 14 aunque tengas ganas no sirve y leer a los 85 a Grimm cansa. Así que déjame que te dé unos consejos de vieja. Ya tienes la edad y el entendimiento. Créeme que si pudiera ir al pozo de los deseos son los elementos con los que, quizás, reconstruiría mi vida. Y digo quizás porque tampoco estoy segura de que no me dejara llevar por la emoción. Espero haber aprendido a ser menos impulsiva y menos obediente. 

Me hubiera gustado ser más yo menos los otros; realizar mis sueños o al menos intentarlo y no llevar la vida que otros esperaban de mi. Si tienes claro lo que te hace feliz, ¡hazlo!, no te dejes influenciar por los demás aunque sean tus padres, jefes o la sociedad entera. Quizás vivas peor de lo que podrías vivir pero la realidad es que simplificar el estilo de vida es algo a considerar seriamente. No siempre se necesita todo el dinero ni todos los honores que nos seducen. Tiene una ventaja la vida más sencilla: se encuentra espacio y tiempo para vivir más felices y disfrutar con los amigos y la gente que nos importa. Cuando la salud y la juventud pasan, la amistad se muestra aún más valiosa.

Muchas veces nos sacrificamos por los demás (o nos convencemos de que lo hacemos) y cerramos los ojos a que nos duele seguir con el sacrificio cuando ya no es necesario. La costumbre nos ha modelado y no lo notamos o nos convencemos de que es mejor para nosotros. Tememos los cambios cuanto mayores nos hacemos. 

Me hubiera gustado tener el valor de expresar mis sentimientos, de decir lo que pienso. Hay que entender que la confrontación es necesaria en la sociedad. La vida siempre apacible y sin discusión es falsa, es cómoda pero no es real. La mentira social es necesaria en muy pequeñas dosis. Ser uno mismo aceptando a los demás, aunque nos moleste, es el camino para vivir nuestra vida. Una vida más feliz, no olvides que la felicidad es una actitud ante la vida, no algo que nos venga de fuera o nos afecte por decisión divina.

Un modo de llegar a ese estado de conformidad con uno mismo es crear. Quien no sabe crear destruye y quien destruye es nocivo. Hay que soñar, realizar los sueños y notarse vivo, algo que no es estático, que es dinámico y que implica a los demás. Prueba, desarrolla, arrasa, para, sigue... pero muévete. Vive la vida. De modo sano y juicioso, pero vive, no dejes que sea ella quien te mueva a ti. En el siglo XIX decían que Dios había muerto, parece que en el XX y en el XXI sea el ser humano quien muere. No seas un robot social, piensa y manifiéstalo.

No podrás cambiar el comportamiento de la gente. Pero ¿es eso lo que hay que hacer? ¿No es mejor hacerles entender? Cambiar su escala de valores y sus creencias. Si consigues cambiar su modo de pensar, aunque sea un poco, la gente se comportará de modo diferente y pueden sorprenderte en positivo yendo más allá de lo que incluso harías tu.

Es posible que pierdas pronto a alguien muy querido. Has de saber que, como decía San Agustín, los muertos son invisibles, no ausentes. La ausencia duele. El problema no es el dolor. El dolor hace sufrir pero no te destruye. El problema es la soledad engendrada por el dolor. Es lo que te mata lentamente, lo que te aísla de los demás y del mundo. Notarás una vez más que la amistad es fundamental en la vida. Lo amigos no te dejarán que vistas la coraza del "yo puedo". 

¿Qué más decirte? Poco más, no me gustaría que te des cuenta de lo que es vivir cuando ya se acaba el tiempo, por eso te lo vuelvo a decir, Antonio, no dejes que la vida te lleve. ¡Vive, sueña, sé y actúa! Pero no te olvides de compartir, amar y pensar en seguir mejorando tú y al entorno.

Se me ha hecho larga esta carta pero la vida es difícil de resumir y más para quien no tuvo instrucción salvo los reveses que el destino quiso imponerme. Por suerte no lo consiguió en todas las ocasiones.

Tu abuela, que te quiere 



domingo, 20 de noviembre de 2016

En el fondo no he cambiado, soy el mismo.





Resistirse al cambio es ir en contra del fluir natural de la vida.
León Tolstoi

Las cosas no cambian, cambiamos nosotros.

Henry David Thoreau

Los años arrugan la piel, pero renunciar al entusiasmo arruga el alma.
Albert Schweitzer


La reunión de este mes del club de narizones nos sorprendió a todos por el giro que el presentador dió al título: Huele mal, huele a podrido. Pocos o nadie esperaba que fuera realmente a tratar sobre el cambio personal. Su provocación era clara, si no cambiamos estamos podridos.

-- ¿Cuántas veces oímos a la gente  decir "yo en el fondo soy el mismo que cuando era joven, en lo esencial no he cambiado." Lo dicen para indicar que a pesar de lo que parezca siguen siendo, rompedores, idealistas, amantes de la igualdad, de la paz y de todo aquello que define una edad de sueños de futuro. La verdad es que cuando alguien dice esto, me aparto inmediatamente de él. ¡Apesta! ¡Huele mal! ¡Huele a podrido!

Esto sucede porque en un momento de nuestra evolución personal surge la necesidad de asegurarse de que seguimos siendo nosotros. Necesitamos parar y ver que no hemos cambiado en el fondo, que somos buenos y es la vida la que nos lleva por derroteros extraños, no nosotros con un cambio. Necesitamos reconocernos bajo la máscara social que llevamos. La sociedad es un teatro en el que cada uno de nosotros tiene un papel único. Nos han educado para comportarnos bien, no destacar, ser buenos ciudadanos, actuar de una manera determinada en lugar de mostrarnos como somos realmente, en lugar de actuar libremente, honestos con nosotros mismos y siendo coherentes con lo que somos y sentimos. Actuamos para los demás, para ser del agrado de los demás. Vivir con careta o coraza --como se le quiera llamar-- es más cómodo y seguro pero casca y tiene un problema: nos desconecta de nosotros mismos y nos olvidamos de quienes somos en realidad. Soñamos con un pasado y no aceptamos que somos lo que son nuestros actos, no nuestros deseos porque en realidad creemos que bajo el falso concepto de identidad podemos reconectar con lo que fuimos inicialmente o al menos creímos ser.

Sin embargo, no somos los mismos. Ya en el año 45 aC Cicerón reflexionaba en las Cuestiones Tusculanas: Igual que un campo por muy fértil que sea no da fruto si no se cultiva, de la misma manera el espíritu no puede ser fecundo si no se cultiva. Cuanto más aprendamos más evolucionamos y con nuestra evolución cambian las necesidades y las motivaciones, no así el ADN como en el caso de la oruga al metamorfosearse en mariposa. Mal iríamos si todos los años de vida no sirvieran para cambiar en algo y hacia algo positivo. Todo lo que no evoluciona se pudre y quien no cambia huele a podrido. No es una alegoría: nos volvemos egocéntricos, victimistas, no progresamos y por tanto nos distanciamos de los demás. Acabamos sufriendo y luchando contra todo, más aislados y en una espiral involutiva y negativa. Finalmente somos apartados como los apestados.

La transformación es tan progresiva que no sabemos diferenciar lo normal de lo natural. Normal es el té en bolsitas, natural es el té en hojas. En la sociedad normal no es sinónimo de natural, es solo la media de lo aceptado y sobre esa media se mide nuestra "normalidad". Esta normalidad es muy conveniente para la sociedad puesto que crea un pensamiento lineal fácil de dirigir, precisamente porque convierte lo normal en correcto aunque no nos beneficie en nada personalmente. Pero ése es otro tema.

El cambio que se opera en nosotros con los años nos hacen aparte de más viejos, más responsables y en muchos casos más altruistas y con mayor capacidad de compartir. No todos cambian igual, algunos se estancan en un punto del camino y no llegan a ser todo lo que pueden o deben ser. No por eso apestan, algo han cambiado y eso es lo que cuenta. Es importante aprender de los errores y recordar que la experiencia no es transmisible pero sí podemos preparar el camino para que los demás reaccionen mejor si caen en lo mismo que nosotros. Como dijo Platón: Buscando el bien de nuestros semejantes, encontramos el nuestro. Podemos dejar a los demás y a nuestros hijos la formación necesaria para saber reaccionar ante lo que les suceda o que se estanquen y apesten. A nosotros el hacerlo o no. 

La reunión siguió a partir de aquí con un cruce de opiniones acerca de la necesidad de evolucionar y de si se mantiene realmente la esencia heredada de la primera educación, siendo todo lo añadido simplemente un ropaje sin valor real por ser máscara. ¿O la máscara crea al personaje?


viernes, 13 de junio de 2014

Night thoughts of life















Night thoughts of life, falsely attributed to Geras
Me espanta ese sentimiento de que se aprende de la vida a medida de que te alejas de ella.
Charo López, actriz española


After a certain life time, experience reveals the difference between holding one hand and enchain a soul, and one learns that love is not go to bed with someone and that company doesn't mean security; also that kisses are not contracts and that gifts are not promises. You start to accept own defeats holding up the face with open eyes because you have gained the serenity to understand it. 

You learn to prepare all the ways today and fulfill all the work; because tomorrow is too far to make plans and unsure if it will arrive. And after a certain time we even learn that too much is excessive; even the heat of the sun burns. This is why we have to grow our own garden in our spirit without waiting that someone brings us flowers and we learn that yes, we certainly can, we can resist, we can overcome, we are strong and we learn to believe in ourselves. This is the key to continue and BE, whatever the purpose of life is.

We learn that being with someone because we are offered a bright future or comfort implies that sooner or later we may return to the past and to unhappiness. We learn that love means to accept with all defects without wanting to change them, love with open eyes and perfect knowledge of the being. You see that by being together to avoid loneliness you will end up not wanting to be with the partner, but that it is worth to give a chance if there is something more and not give up just because difficulties are in the way or because our friends tell us to do so. 

One understands that what is said without thinking may offend forever and create an abyss between people and that forgiveness is only possible for great spirits. Hence that we have to be able not only to say sorry, but also force the way to let the other act like a great spirit as if would be the normal habit. And one learns to keep silence before being taken by the words as they are weapons without return that may severely hurt the person and kill the relation.

You see that the experience with one person is not comparable to any other, all of them important, unique, and that this is the reason why the center can not be the other; that one is oneself in all, for all, with the support of the others and of some special ones; but in the same line, as we are the others at our turn. That our acts, even the smallest have consequences in the people we interact and we can not expect them to behave as we believe they should, as we do the same in our turn. We learn that that what we like is not the only possibility, not even the "normal" one as there many ways to understand reality.

There are many things we learn with time and especially that serenity is a state of mind and not period between two dates. We  understand the benefit of giving and sharing is the best we can do to arrive smiling to the house without doors nor windows.

And the most important, that life is worth to be lived with open eyes and open mind.


jueves, 6 de marzo de 2014

Biographie, ein Spiel / Retrocedamos en el tiempo



Veo que me ha sucedido lo mismo que ocurre a los manuscritos pegados en sus rollos tras largo tiempo de olvido: hay que desenrollar la memoria y de vez en cuando sacudir todo lo que allí se haya almacenado.
(Séneca)

Volver al pasado nos defraudará. Siempre se recuerda más suave y más bello.

(Cuaderno de notas. Ibrahim S. Lerak)

La experiencia ajena nos queda lejos, no tenemos edad para aprenderla y cuando la tenemos no nos sirve.
(Sabiduría popular)


Que el hombre es un animal de costumbres es algo muy repetido pero no por ello deja de ser verdad. En el círculo hemos estado un tiempo sin vernos, estamos tan acostumbrados a delegar en quien lo organiza que -como corderos- nos dejamos guiar y esperamos las órdenes del pastor. Solo que el pastor esta vez no nos llamó al redil y los demás en lugar de reunirnos esperamos pacientemente a que saliera de su reclusión: una depresión producida por motivos laborales, tan actual hoy en día y que Artemio ha conseguido superar pronto sin ayuda de ningún tipo. "La voluntad se alía con el tiempo" dice y no nos extraña: todos sabemos que los bajitos y los de nombre extraño se superan a sí mismos constantemente.

Para celebrar la ocasión nos propuso un tema y una novedad. El tema, el tiempo. La novedad dos exposiciones diferentes y en cierto modo ligadas. Además sugirió los introductores del tema y la condición de que no se hablaran entre ellos acerca de como iban a tratarlo. Obviamente se aceptó su propuesta y los seleccionados vinieron con la lección bien sabida.

Nuestro literato predilecto empezó comentando el libro de Max Frisch, Biografía un Juego. El argumento es sencillo y coincide con situaciones reales. Un hombre muere y cuando es juzgado arguye que si pudiera volver atrás actuaría de otro modo. Dios le concede el volver a los momentos que señala en su biografía y se reproducen las situaciones. Él no cambia ninguna de sus actuaciones salvo una. No ingresa en el Partido Comunista. 

Andrés sostuvo que es imposible modificar el pasado. Si volviéramos con el conocimiento adquirido desde aquel momento no estaríamos en la misma situación. El conocimiento que introducimos, si provoca una acción diferente a la que tuvimos, genera necesariamente modificaciones en nuestra vida y por ende en el entorno. Consecuentemente no seríamos nosotros mismos en este momento. Las modificaciones nos habrían llevado por otros caminos, otras elecciones y por tanto nuestro yo no sería el mismo. Existiríamos en un mundo paralelo.

Como es habitual en él, nos miró sonriendo buscando en nuestras miradas si habíamos inferido las consecuencias. No debió verlo claro puesto que nos lo resumió: Todos estamos de acuerdo a priori con este planteamiento, no deja de ser el conocido efecto mariposa. Sin embargo la primera consecuencia es que no podemos transmitir la experiencia. Cualquier traspaso de información sería inútil ya que tendría lugar en otro mundo y jamás veríamos su influencia en el nuestro. Dotar de ruedas a los egipcios antes que a los Hititas no cambiaría la historia de nuestro Egipto. Por tanto, estamos condenados a seguir aprendiendo solos. 

La segunda consecuencia no es más que un corolario de la primera. Si no podemos cambiar el pasado por mucho que queramos, de nada sirve lamentarse. El pasado solo explica las razones por las que estamos donde estamos pero no es excusa para el futuro porque sí podemos extrapolar sucesos y aplicarlos al presente. No podemos lamentarnos pero sobre todo no debemos justificarnos y es imperativo preparar el porvenir con los elementos del hoy y del ayer. No hay determinismo, solo inacción. 

Íbamos a debatir el tema pero Artemio nos recordó que esta vez teníamos dos ponentes, no oradores que oradores éramos todos al rezar para que fuera breve  la intervención puesto que de la cocina ya salían olores más que apetitosos. 

Naturalmente fue el científico quien se levantó para convencernos de que sí es posible transmitir algo, quizá no experiencia pero sí conocimiento: Fijémonos en dos cosas. El tiempo no es más que una consecuencia del movimiento. Como observador de un sistema no puedo medir nada si nada pasa. O algo cambia, algo "se mueve" o no hay modo de contar el tiempo en ese sistema. El movimiento tiene un principio y un fin (un movimiento constante del que no se conoce el origen no se detecta) y por tanto se puede medir. La consecuencia es el tiempo. No tiene entidad propia. 

El segundo punto es que las modernas teorías físico-matemáticas  tienden a creer que los chamanes tienen razón. El tiempo es curvo, como el universo. Todos sabéis que el universo tiene la forma de una silla de montar, no es recto, la materia curva el universo; recordad que los agujeros negros encierran la luz, tragan la materia y curvan el espacio notablemente. La materia se mueve en ese espacio y lógicamente el tiempo que se mide ... es curvo. Claro que si es curvo se puede de ir de un punto al otro por un camino rectilíneo. Teóricamente podemos interconectar dos puntos de tiempo diferentes y transmitir información del uno al otro. Si se hace, no hay que crear iluminados sino dejar en los lugares que se contactan bolsas de sabiduría programadas para ser descubiertas cuando se alcance un determinado nivel de conocimiento. Con ello se puede acelerar el progreso de una sociedad e incluso evitar su destrucción. Si modificamos el mundo será otro, uno de los infinitos posibles ya que todos somos múltiples y únicos a la vez. Sólo que el camino es multidireccional con lo que se puede intervenir en diferentes momentos en un mundo que al final resulte ser el nuestro habiendo incorporado experiencia en forma de conocimiento.

No le dejamos seguir, sabíamos que si lo hacía no íbamos a probar bocado y el aroma que llegaba de la cocina convertía el apetito  en hambre atroz. Eso si, nos quedó claro que somos quienes somos por las razones que se quiera, pero que solo cabe preparar el futuro con mimo ya que es en él en el que viviremos y que si el tiempo es curvo... es que los científicos llegan tarde. Eso lo sabemos todos puesto que recordamos el pasado y lo revivimos.

Ríe para si el albardán pensando en los mitos universales y en las coincidencias. ¿De verdad el renacimiento fue por casualidad algo que nació en una sola ciudad en un momento preciso, como una bolsa de conocimiento que explotara sola?