domingo, 4 de marzo de 2018

La Oración del Comodoro




Durante el desembarco en Normandía en Junio de 1944, Eisenhower estuvo en varios barcos. Lo típico es que ante un caso así se corran los camarotes. En uno de ellos, el de un comodoro, se encontró esta oración.



Señor,

Tú sabes mejor de lo que yo me conozco a mí mismo
que me estoy haciendo viejo y seré algún día más viejo.
Guárdame del hábito fatal de pensar que debo decir algo
sobre cada asunto y en cada ocasión.

Libérame de las ansias de arreglar los asuntos de todo el mundo.
Hazme reflexivo pero no malhumorado; útil, pero no prepotente.
Con mi amplio bagaje de sabiduría, parece una lástima no usarla toda
pero tú sabes, Señor, que deseo tener algunos amigos al final.

Mantén mi mente libre del recital de interminables detalles,
dame alas para llegar al punto.
Sella mis labios sobre mis molestias y dolores. Están aumentando y el deseo de recitarlas es cada vez más dulce a medida que pasan los años.

No me atrevo a pedir la gracia suficiente para disfrutar de las historias de los dolores de los demás, pero ayúdame a soportarlas con paciencia.
No me atrevo a pedir mejor memoria, sino una creciente humildad
y una disminución de soberbia cuando mi memoria parece chocar con la de otros.

Enséñame la gloriosa lección de que en ocasiones puedo estar equivocado.
Mantenme razonablemente dulce, no deseo ser un santo 
(algunos de ellos son difíciles para convivir)
pero un viejo amargado es una de las obras maestras del diablo.

Dame la habilidad de ver buenas cosas en lugares inesperados
y talento en personas inesperadas. 
Y dame, Señor, la gracia de decírselo.

Amén.

2 comentarios:

  1. En algo se equivocó Dios al hacer que esto lo viéramos solo al envejecer...
    aunque no soy viejo me gusta decir lo que veo bien en los demás, el resto como no me obligan a decirlo... si callo mejor.

    Una gran oración a cualquier dios.

    ResponderEliminar
  2. "Dame la habilidad de ver buenas cosas en lugares inesperados
    y talento en personas inesperadas.
    Y dame, Señor, la gracia de decírselo".
    ... efectivamente, el resto mejor lo callamos si no es necesario decirlo.
    Gracias por el apunte Herminio. :))

    ResponderEliminar