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martes, 5 de marzo de 2019

Vivir en el siglo XXII



Nuestra juventud gusta del lujo y es mal educada, no hace caso a las autoridades y no tiene el menor respeto por los de mayor edad. Ellos no se ponen de pie cuando una persona anciana entra. Responden a sus padres y son simplemente malos.
(Sócrates)

Esta juventud está malograda hasta el fondo del corazón. Los jóvenes son malhechores y ociosos. Ellos jamás serán como la juventud de antes. La juventud de hoy no será capaz de mantener nuestra cultura.
(Escrito en un vaso de arcilla -de hace más de 4000 años- descubierto en las ruinas de Babilonia)

Una persona se parece más a su tiempo que a su abuelo.
(Proverbio árabe)

¿Para qué habrá servido mi vida si no transmito a mis nietos lo que he aprendido en ella?
(Ibrahim S. Lerak, Cuaderno de notas)


El tema de la reunión del círculo surgió de un comentario hecho por uno de los asistentes en una intervención anterior. Dijo que él era del siglo XX, sus hijos del XXI y sus nietos del XXII. Imaginar el siglo y planear una educación para ese tiempo era el difícil eje sobre el que se le pidió al ponente que discurriera su provocación al debate. En síntesis esto es lo que nos contó: 

Lo primero que se nos ocurre al hablar del siglo XXII es que está muy lejos y que no tenemos ni idea de como será. La primera afirmación es falsa. La segunda es cierta, tanto que nos quedamos cortos pues será muy diferente a lo que imaginamos y en especial será consecuencia de lo que hagamos ahora. Estamos en el 2019, a 82 años del 2101. Cualquier persona "occidental" nacida hoy tiene enormes posibilidades de vivir el cambio de centuria y entrar en el siglo XXII. Hijos y nietos nacidos hoy. No está tan lejos. Eso sí, hay cosas que no cambiarán: no entenderemos a los hijos y nietos que lo vivan. Si Hesíodo decía: "Ya no tengo ninguna esperanza en el futuro de nuestro país si la juventud de hoy toma mañana el poder, porque esa juventud es insoportable, desenfrenada, simplemente horrible" y un sacerdote del año 2000 a.C. añadía "Nuestro mundo llegó a su punto crítico. Los hijos ya no escuchan a sus padres. El fin del mundo no puede estar muy lejos", los padres y abuelos de ahora y de entonces seguirán pensando lo mismo. 

Dejad que haga dos simples predicciones que casi son realidades a pequeña escala. Primera predicción: No habrá talleres de coches. Segunda: Los modelos de industria serán totalmente diferentes por técnica o por concepto. Un motor de gasolina /diésel tiene unas 20.000 piezas individuales. Un motor eléctrico tiene 20. Los automóviles eléctricos se venden con garantía de por vida y solo lleva 20 minutos retirarlo y reemplazarlo. Airbnb es, actualmente, la mayor compañía hotelera del mundo, sin ser propietaria de ningún establecimiento. Para ello cambió el modelo operativo tradicional. En 1998 Kodak tenía 170.000 empleados y vendió el 85% de todo el papel fotográfico mundial. En unos años el modelo de negocio desapareció tragado por la técnica de los teléfonos inteligentes y ordenadores. ¿Habrá granjas de órganos para sustituir los accidentados? ¿Se seleccionarán genéticamente los hijos? ¿El modelo social se basará en la familia? y si es así ¿en qué modelo de familia? ¿Se delegará la educación a las escuelas? ¿Existirán los colegios como son actualmente? Todo depende de lo que hagamos nosotros hoy. El futuro lo creamos ahora, a cada momento, en cada segundo con cada una de nuestras acciones y reacciones, algo que solemos olvidar por empecinarnos en vivir en el presente. Tanto individualmente como socialmente.

Si nos centramos en la educación, la respuesta al modelo actual de colegio es negativa. No hace tanto tiempo que se creía que la tierra era plana y el centro del universo. Decir en aquella época que no es así era herejía punible. Nos pasará lo mismo, en unos (pocos) años nadie creerá que la escuela deba ser un lugar en el que se enseñe a todos los alumnos de la misma forma donde se les estandariza, un lugar cerrado donde se imparten conocimientos de amarilla ciencia y cultura; un lugar donde se instruye a todos por igual con horarios rígidos e inflexibles. Seguimos viendo la educación como una explicación del mundo, de su funcionamiento y propiedades. No vemos ni propósito ni ubicación de la humanidad. Aprendemos a usar y a memorizar -cada vez menos, eso sí- pero seguimos con ideas educativas de hace décadas como si el mundo social y por tanto lo que se necesita para vivir fuera lo mismo. Educamos a la juventud para un mundo que no existe y la única alternativa que vemos es decir... sé tu sin que nada ni nadie te influencie. Así podrás sobrevivir si el resto no sirve. La realidad social está lejos de la educación, no estamos preparando a los jóvenes a vivir SU mundo; no nos debe extrañar el continuado fracaso en la enseñanza. Sin excusas ni ambages debemos cambiar el modelo educativo. Hay que cambiar no solo el modo de enseñar, sino también el de aprender y el que hay que aprender. 

En un mundo que cambia tan rápidamente el modelo de sociedad y en el que la información se transmite a una rapidez poco antes impensable, la escuela no debe limitarse a transmitir conocimiento, es imprescindible que también lo cree y lo comparta. Además debe dotar a los alumnos de las herramientas que les permitan aprender por sí mismos y durante toda su vida para adaptarse a los retos que ahora nos son desconocidos pero propios del futuro. Cuando la sociedad es gaseosa y la información líquida es fundamental el pensamiento crítico. Hay que saber cosas, pero sobre todo hay que saber que hacer con ellas y diferenciar lo real de lo falso sin dejarse influenciar por los millones de trampas que intentan apartarnos del pensar, del no ser ciegos y aceptar ideas para hablar por boca de ganso. Hay que saber discernir y priorizar la información. Éste punto es verdaderamente fundamental para la educación de los ciudadanos del s. XXII. Hay estudios universitarios que muestran como inconscientemente creemos en estereotipos que la sociedad nos ha imbuido, como que lo caro es mejor, que lo que se anuncia como bueno lo es realmente, que las masas aunque estén instrumentalizadas tienen razón, entre otras ideas que no son propias y si aceptadas más o menos "alegremente".

Se necesitará saber tratar la frustración y la resiliencia, no ya para gestionar las emociones sino también para que los conocimientos adquiridos sean relevantes y significativos. Para ello habrá que estimular la tolerancia en todos sus aspectos, la social, la de pensamiento y la fraterna. Disminuir el valor del ego y potenciar el trabajo colaborativo. Eliminar las confrontaciones de  egos y crear colaboraciones para un fin común, hacia una meta con aportaciones individuales necesarias para ello pero dentro del grupo. Podemos ser competentes sin ser necesariamente competitivos. La competitividad no es en sí misma negativa, pero si la educación se basa exclusivamente en ella no posibilita ni la cooperación ni la solidaridad, dos valores que serán seguramente fundamentales en el s. XXII.

Para encontrar sentido a la vida será imprescindible desarrollar la fraternidad. Durante la historia de la humanidad la lucha indiscriminada en pro de la supervivencia individual o del clan no ha conseguido nada y todos los avances se han realizado en épocas de paz o de trabajo grupal. Lo que ya hoy es un hecho, en el futuro será algo básico... pero hay que educar en ello. Pensar solos no crea modelo y sin modelo no vamos a ninguna parte.

Todo lo que sean implantes, chips de salud o mentales son maneras de tener una vida más tranquila pero no más llena. Sin comunicación, colaboración y  creatividad no puede haber ilusión y la ilusión es el motor para vivir la vida, sin ella no existe el futuro.

La conferencia trató muchos aspectos futuribles de como podría ser o no el siglo XXII, pero si algo quedó claro fue que sin adecuar el sistema de educación y tener ya una visión de lo que queremos que sea, será un siglo de mucha oscuridad en lugar de luces.

domingo, 3 de febrero de 2019

El arrebato, la educación y el collar del silencio


La diferencia entre una persona que triunfa en su vida y una que fracasa no reside tanto en su potencial intelectual, sino en la capacidad para controlar sus propias emociones y las de las personas que la rodean.
(Maria Jesus Álava Reyes)

No podemos controlar el mar, pero sí podemos gobernar nuestro barco.
(Séneca)

Al cerebro no le interesa la búsqueda de la verdad, sino sobrevivir.
(Eduardo Punset, Redes 78)


La ponencia en el club de narizones trató una vez más sobre la educación aunque esta vez centrándose en la necesidad de saber reprimir el impulso de los arrebatos emocionales. Le daba en las narices al orador que el tema olería a herejía y no se equivocó mucho. Esto contó según las anotaciones del secretario:

-- Una de las grandes causas de la infelicidad actual y me atrevería a decir que de siempre radica en la incomprensión de como funcionamos y de la pésima gestión que hacemos de nuestras emociones de las que con frecuencia somos esclavos. Es cierto que el miedo y el estrés son reacciones instintivas de supervivencia, pero no podemos vivir todo el tiempo a la defensiva porque nos sintamos atacados por la masa y protegiéndonos con una lengua viperina o con un arranque súbito que nos hace actuar en un arrebato emotivo que suele tener consecuencias importantes y no siempre positivas.

La teoría está clara, dice que hay que vivir de forma consciente, observándonos para poder darnos cuenta de reacciones y comportamientos automáticos que hemos incorporado con los años. Una vez conseguido solo queda localizar ese "pequeño espacio" que existe entre lo que sucede y la respuesta programada que tenemos dentro. Hay que alargar ese instante, analizarlo y elegir una opción de lo que consideramos será la mejor respuesta a la emoción sentida. Sea verbal o no.  ¿Claro, verdad? Pero es algo casi irrealizable "Querida tengo unas ganas locas de besarte pero espera un momento que tengo que pensar si es lo más conveniente y lo mejor o tengo otra opción" ¿Imagináis la escena? Seguro que el portazo o la bofetada posterior no provenía de una acción meditada y ponderada.

Es tan dura la lucha para conseguir esto de un modo automático que incluso el código penal en su artículo 21.3 contempla como circunstancia atenuante de la responsabilidad criminal, «la de obrar por causas o estímulos tan poderosos que hayan producido arrebato, obcecación u otro estado pasional de entidad semejante». La ley no llega a perdonar totalmente pero rebaja la condena si se actúa por ejemplo bajo los efectos de la ira o de los celos y atribuye a las emociones el poder de disminuir la capacidad de juicio. El arrebato está relacionado con la emoción, como un estado de exaltación y momentáneo del sentimiento humano; la obcecación está íntimamente unida a la pasión, como un hábito psíquico larvado y perdurable. Podríamos decir que la obcecación es un tipo de ofuscación de la mente y el arrebato una enajenación no patológica y el estado pasional como una situación en la que se está dominado por la pasión o estado desordenado del ánimo que impide razonar con claridad.

Y éste es precisamente el problema, la misma ley exime parcialmente de la responsabilidad de los actos cometidos en esos estados cuando lo que debería procurarse es que no existan. ¿Cómo? Educando, claro. Recordemos la historia del elefante (nacido en cautividad) que no se escapa si se le ata una cuerda a la pata. De pequeño está atado a una estaca muy resistente por la pata y no logra desasirse de ella a pesar de los numerosos intentos. En su mente se graba la imposibilidad de escapar por estar atado y al notar la cuerda ya no lo intenta. Si esto se consigue educando al elefante ¿no lo conseguiremos educando al hombre? Podemos poner mecanismos que nos recuerden que no debemos reaccionar "a la que salta" y automáticamente en fracciones de segundo elegir la opción menos dañina para nosotros y para la sociedad. Menos dañina especialmente a largo plazo. La sociedad no solo avanza mediante la ciencia, la política y los grandes descubrimientos o los gurús, sino que también lo hace por medio de la actitud de las personas con todo aquello que transmiten cada día a los demás. Del mismo modo que las mujeres Padaung (mujeres jirafa) o las Ndebele (cuellos de avestruz) tienen una collar de protección visible como defensa de los ataques de tigres y otras fieras podríamos todos llevar un collar invisible que ahogue nuestras reacciones bruscas y nos haga pensar, algo así como los antiguos collares de castigo usados con los perros... pero implantado en la etapa educativa y sin dolor.

No hay que ahogar la discrepancia, ni capar la libertad de expresión. Como decía Papini solamente los imbéciles convencidos de por vida de su propia imbecilidad pueden declararse en total armonía con el mundo. Quien intente removerlo, animarlo para vivir, incendiarlo en mayor o menor grado, renovarlo y acrecentarlo tiene el derecho a la libertad de hablar y atizar conciencias dormidas. De todos los arrebatos uno de los más mortíferos es la palabra cuando se usa sin pensar y sin el freno de la razón y la prudencia

Hay una fábula que me gustaría recordar con vosotros. Habla de un hombre que encontró un capullo de mariposa en el camino y se lo llevó a casa. Al día siguiente notó que había un pequeño agujero y que la mariposa luchaba por salir forcejeando durante horas para pasar a través del orificio. Sin embargo, de repente dejó de luchar, parecía como si se hubiese rendido o atascado. Al hombre le dio pena y con gran delicadeza agrandó el hueco para que la mariposa pudiera salir. La mariposa salió pero tenía el cuerpo hinchado y unas alas muy pequeñas y dobladas. El hombre pensó que aquello era normal. Esperaba que remitiera la hinchazón y que la mariposa abriese sus alas y alzara el vuelo. Pero no fue así, la mariposa solo se arrastraba haciendo círculos. Jamás llegó a volar. El protagonista de esta fábula no sabía que la lucha de la mariposa por salir del capullo es necesaria para que se bombee la hemolinfa desde el cuerpo hacia las alas, haciendo que se estiren progresivamente hasta alcanzar el tamaño adecuado. Solamente así la mariposa está lista para el vuelo. En su intento de ayudar, lo que hizo el hombre fue quitarle a la mariposa la posibilidad de volar.

Las dificultades que encontramos en la vida son necesarias para nuestro desarrollo y a veces la ayuda es solo estar ahí por si acaso, pero no precipitarse a intervenir. Del mismo modo el aprendizaje a no saltar a la primera de cambio, la contención por impuso de rebatir "porque si" es un trabajo personal que puede guiarse y educarse desde el exterior, pero en el que no se puede intervenir directamente. Una transformación se realiza siempre solo. Es experiencia personal. Morir es una, examinarse es otra y hay muchas más; pero la diferencia está en que las demás no suponen necesariamente un cambio de estado como lo es la muerte.  El paso de crisálida a imago es una especie de muerte; una muerte que es fin y comienzo, fin de una etapa, inicio de otra diferente. Y eso es lo que se puede lograr con la educación: un nuevo estado en el que la persona no ataca ni se defiende: actúa en interacción con los demás. Y para ello la primera piedra es aprender a escuchar. Dicen que decía Pitágoras El silencio es la primera piedra del templo de la filosofía y es cierto, el silencio es una herramienta esencial en la formación de la persona, que posteriormente evita arrebatos conflictivos y luchas verbales por ver quien destaca o sabe más. 

Ese silencio asiste a una muerte lenta, casi imperceptible, que lo es de las ansias imbuidas por la sociedad: las luchas que dejamos atrás cuando el silencio nos lleva no ya a una introspección, sino a una mayor atención a la palabra escuchada. Una muerte que cercena el instinto de responder para justificar una posición o para rebatir un argumento. Una transformación que da luz a un nuevo estado caracterizado por la aportación al debate de ideas, no de personalidades y siempre en bien de una mayor claridad de conceptos. Algo que en la educación debe ser básico. Cuando se deja el ego que crea la sociedad el yo interior queda al descubierto y puede desarrollarse. Hay que aprender a diferenciar entre oír y ver y escuchar y mirar.  Para ello dependemos de los demás, pero lo hacemos solos.  Necesitamos el empujón inicial, avanzar unos pasos, estar seguros de que lo hemos hecho bien. Ver en la expresividad de los demás más que las palabras. Es una obra interior que toma tiempo, pero que da frutos en la relación con los demás. Las grandes obras se gestan en soledad y en silencio.  El silencio nos lleva a la economía de palabras, algo que no es exclusivo de monjes de clausura ni de amantes enfadados.  Entendemos que no toda pregunta requiere una respuesta inmediata, ni que toda acción requiere una reacción airada, que la solución no está en abrir la boca y contestar sin razonar. Callar, porque no todo lo que nos conviene saber nos lo dicen al oído con la intimidad de una confesión ni como una gran revelación. Aguantar, porque no toda acción tiene origen en lo que nos parece a simple vista. El estado interior al que nos lleva el silencio o la contención de la emoción es una regeneración psíquica pero no es la meta, solo una preparación para el trabajo de ser más justos, ecuánimes y útiles a los demás. Es durante la etapa de la educación que debemos aprender a contener el primero de los arrebatos: hablar solo "porque toca". Los demás arrebatos siguen el mismo patrón. Hay que contenerlos, no anularlos, que no es lo mismo. 

La educación ha de actuar como la metamorfosis del gusano de seda en mariposa; el proceso por el que nos deshacemos de lo que nos imbuye la sociedad y que nos lleva a un cambio interior como primer hito del camino para ser personas de verdad y no animales que reaccionan hormonalmente o por impulso del cerebro límbico. Si no salimos de ello nunca evolucionaremos.

Fué larga la sesión: todos tuvimos el arrebato de intervenir sin esperar a razonar lo que íbamos a decir. 

sábado, 29 de diciembre de 2018

Matar al mensajero o la vida fácil


Legatus nec cogitur nec violatus.
(Proverbio medieval)

Matar al mensajero no elimina el contenido del mensaje.
(Sentido común)

Da más gloria y menos trabajo matar al mensajero que reparar la mala noticia que nos trae.
(Ibrahim S. Lerak, Cuaderno de notas)




Una vez más me llamó S.M.,  preocupado por la gran cantidad de leyes cada vez más restrictivas que dictaba el gobierno en su nombre (puesto que las firma él). Puso entre otros los ejemplos de los accidentes -siempre más numerosos-  de la violencia -más acentuada cada año- y de como había que castigar cada vez más duramente a quien se saltara las leyes (que no son más que normas de buen entendimiento y comportamiento para asegurar una sociedad tranquila y que se establecen por un bien general). Hace muchos años que el bufón ejerce su oficio y que conoce a S.M. y por ello tiene un privilegio especial: puede interrumpir cuando quiera. Así que, antes de que acabara y siguiera con la lista de lo que va cada vez peor, le dije lo que me parece que el gobierno hace mal y S.M. permite, ambos sin darse cuenta. 

Majestad, esta sociedad del no esfuerzo, del no pensar y del no sacrificarse es una sociedad que ha incorporado una vieja tradición medieval: matar al mensajero. En cuanto aparece con malas noticias hacemos un juicio sumarísimo y le ejecutamos públicamente. Todos quedan contentos, creen que la amenaza ha sido resuelta y que si se vuelve a presentar alguien con noticias similares bastará con aumentar la pena y descuartizarlo en lugar de simplemente quitarle la vida. Si es públicamente y con gran difusión del acto, mejor. 

Veréis Majestad, las leyes deben castigar las transgresiones pero el gobierno debe hacer algo más importante que es evitar las transgresiones de la ley. Y para evitarlo no basta con decretar terribles castigos al mensajero, también hay que educar al pueblo en el bien, en el mal, en lo conveniente y en lo moralmente bueno. No hay que adoctrinar pero ¿de que sirve castigar a quien mata pichones en la calle, sin una educación previa y paralela sobre el valor de la vida? ¿De qué sirve castigar duramente a quien viola sin una educación previa y paralela sobre el respeto y la libertad? ¿De qué sirve poner condenas suaves a quien perpetra un robo o allana una morada, causa un daño si luego puede volver a realizarlo porque le sale a cuenta? ¿No es más lógico prevenir, educar, instruir, que solo actuar a posteriori? ¿No es más lógico enseñar al pueblo a no solo vivir el momento y actuar a toro pasado? Cuando no hay mañana y solo existe la felicidad instantánea, cuando nada debe ser negativo matamos al mensajero para evitar problemas que ensombrezcan el momento, pero no es lo correcto. La sociedad tiene que mirar adelante, no solo asomarse al futuro, sino escribirlo y eso exige compromiso, decisión, previsión y educación. No es matando al mensajero, al efecto de la noticia, como se para la tormenta. Hay que actuar sobre la causa y en el 90% de los casos las causas están en proporción directa con la falta de educación, de consideración, de respeto... esos valores que la sociedad actual ha aniquilado con la imposición del todo lo vale para ser diferente. 

Hoy en día vuestros súbditos han cambiado; hace unos años podían intuir cuál iba a ser su vida, su lugar de residencia, su oficio, su posición social y sabían que el sacrificio personal daría sus frutos bien para ellos o para sus hijos. Hoy en día nada de esto es válido. La mayoría de los jóvenes, los que conforman y conformarán la sociedad del futuro, los que serán quienes den valor al reino no saben que harán para vivir, ni lo que pasará si mueren, ni si mantendrán la residencia en el reino. El mañana no existe para ellos. Todo se estructura para vivir el momento, para disfrutar el ahora.  Ni la educación tiene sentido ni es aceptada en estas condiciones. Pero el mal existe, el externo y el producido por la desconsideración, por los codazos, los pisotones y la liberación de la terrible frustración interna retenida hasta que explota. ¿Que hace el gobierno? Ataca al síntoma, lo reprime pero ignora la enfermedad. ¿Os extraña que todo sean decretos urgentes y populistas? No debiera. Legislar para el hoy exige medidas rápidas y del agrado de todos, legislar para el mañana para erradicar el mal exige un tratamiento, tiempo y ... luchar contra el descontento y eso es impopular y va en detrimento del pensar, del analizar y del prever. 

Si no dotamos a la sociedad de unos valores claros, generales, aunque sean impopulares al inicio, el reino tendrá problemas ahora y más adelante. Hay que pensar en el futuro, destronar al ahora y dejarlo como camino al mañana. No hay que decir que no se debe gozar del momento, pero si solo es ése el objeto del mensaje social a los súbditos, no deberá extrañaros que ante cada pequeña convulsión del sistema  se mate más cruelmente al mensajero y que acabemos todos en manos de lo que conscientemente hemos evitado ver y que nuestro futuro no es que sea negro, es que simplemente no existirá. 

S.M. asentía a mis palabras, no sé que me dio más miedo si pensar que se resignaba o que no sabía como cambiar la situación. Cuando me dio venia para retirarme temblaba yo más que él. Si quien tiene el poder no sabe como aplicarlo o carece del coraje para hacerlo tendrá razón el albardán y el futuro simplemente no existirá.



lunes, 8 de enero de 2018

¡Vaya mierda de regalo! Trauma post Reyes



trauma: (Del gr. τραῦμα traûma 'herida'.)
2. m. Emoción o impresión negativa, fuerte y duradera.
(DLE)

Sin deseo no hay placer.
(Ibrahim S. Lerak, Cuaderno de notas)


Muchas veces es difícil abstraerse de las fiestas y el tema de las reuniones está relacionado de un modo u otro a ellas. La proximidad de la festividad de los Reyes Magos  dio ocasión al ponente del círculo para tratar el tema de la insatisfacción de los niños cuando reciben un regalo y lo rechazan. Su conferencia fue enriquecedora porque no abordó solo el tema regalos y provocó la participación de los asistentes para justificar la actuación de la mayoría de familias modernas. 

-- Hay una gran tragedia de la que se habla pero sobre la que se actúa poco. Sucede en muchos hogares por no decir en la casi totalidad de las familias modernas con hijos pequeños y adolescentes, aunque algunos mayores también están afectados. Se ve especialmente en el terreno infantil y aunque se conoce su existencia se suele pasar de puntillas sobre el tema. Las estadísticas ponen en evidencia los cambios en los últimos 15 años:

• 1 de cada 5 niños tiene problemas de salud mental
• Se ha notado un aumento del 43% en el TDAH
• Se ha notado un aumento del 37% en la depresión adolescente
• Se ha notado un aumento del 200% en la tasa de suicidios en niños de 10 a 14 años

La violencia intrafamiliar se cifra en España en el 13% de los jóvenes entre 12 y 18 años que maltrata física o verbalmente a sus padres. El rechazo de regalos, la exigencia a los padres como derecho divino... todo esto son muestras de la tragedia educativa en las familias. 

Obviamente esto no viene solo ni aparece de la nada. Vivimos en una sociedad con un claro imperativo de goce, donde lo que se transmite es que todo es posible y no has de renunciar a nada. Se tienen hijos pese a cualquier traba e impedimento  y todo ello sin querer además hacer ningún sacrificio laboral ni personal.  

Las función de los padres ha cambiado enormemente en los últimos años. Hay  una delegación de labores educativas hacia otras instituciones como colegios o televisión, se pasa menos tiempo con los hijos y éste cada vez es de menos calidad, lo que propicia una pobreza relacional.

Hemos pasado con rapidez de una educación autoritaria a una no educación y a una educación demasiado permisiva o sobreprotectora donde se intenta compensar la falta de contacto con los hijos con regalos o aceptando todas sus exigencias y caprichos. Esto puede explicar, en parte, por qué los hijos se acaban convirtiendo con frecuencia en tiranos de sus padres. 

Los niños de hoy están siendo sobre-estimulados y sobre-regalados de objetos materiales, pero están privados de los fundamentos de una infancia sana, tales como:

• Padres emocionalmente disponibles.
• Limites y responsabilidades claramente definidos.
• Nutrición equilibrada y un sueño adecuado.
• Movimiento en general pero especialmente al aire libre.
• Juego creativo, interacción social, oportunidades de juego no estructurados y espacios para el aburrimiento.

En cambio, estos últimos años se ha llenado a los niños de:

• Padres cansados que no están dispuestos  a hacer un esfuerzo y cuando lo hacen lo ven como algo negativo.
• Padres indulgentes y permisivos que dejan que los niños "gobiernen el mundo" y sean quienes pongan las reglas.
• Sueño inadecuado, nutrición desequilibrada y escasa vigilancia de sus actividades.
• Un estilo de vida sedentario.
• Estimulación sin fin, niñeras tecnológicas, gratificación instantánea, ausencia de momentos aburridos y horas llenas de actividad impuesta, no deseada por los hijos.
• Falta de capacidad de introspección y autodominio. Se les acepta el "me da la vena".

¿Nos extraña pues que hablen de mierda de regalo y nos exijan el modelo más adelantado de teléfono para poder jugar mejor y presumir de ello? Y lo que es más importante ¿estamos a tiempo de revertirlo, como hacemos con el agujero de Ozono? La respuesta es sí. Si queremos que nuestros hijos sean individuos felices y saludables, tenemos que volver a lo básico: 

• Hay que establecer límites y el principio de autoridad sin discusión.
• Hay que darle a los niños lo que NECESITAN, no lo que QUIEREN. 
• Hay que controlar la nutrición, aunque cueste horas. La comida basura se llama así por algo.
• Hay que dedicar por lo menos una hora al día al aire libre haciendo actividades.
• Hay que tener una cena familiar sin teléfonos, televisión, ... sin distracciones.
• Hay que estar con los hijos no solo enseñando, instruyendo, también jugando a lo que ellos quieran. 
• Hay que involucrarles en las tareas diarias del hogar, no solo llamarles para comer.
• Hay que implementar una rutina de sueño y no permitirles trasnochar.
• Hay que enseñar responsabilidad e independencia. No protegerlos en exceso contra toda frustración o toda equivocación. Equivocarse les ayudará a desarrollar resiliencia y aprenderán a superar los desafíos de la vida.
• Hay que enseñar a pescar, no pescar por ellos. Ni llevarles la mochila ni hacerles los deberes.
• Hay que enseñarles a esperar y retrasar la gratificación.
• Hay que dejar tiempo al aburrimiento: es cuando se vuelven creativos.
• Hay que crear momentos sin tecnología (en comidas, en automóviles, compras...).
• Hay que estar con ellos emocionalmente disponibles y enseñarles auto-regulación y habilidades sociales.
• Hay que enséñeles a saludar, a hacer cola, a compartir sin quedarse sin nada, a decir gracias y por favor, a reconocer el error y disculparse... y valorarlo cuando lo hacen.
• Hay que ser justos al premiar y al reprender.
• Y por encima de todo hay que estar con ellos: sonriendo, abrazando, besando, cosquilleando, bailando, ayudando, jugando ...con ellos, no ellos con la máquina.

Estamos a tiempo de oír "gracias por el regalo" y no un "bahhh, vaya trasto".

Como siempre, la provocación fue efectiva y la discusión larga y productiva. Casi todos los padres intervinieron...




sábado, 15 de abril de 2017

Héroes anónimos


Hacen de su vida un acto de entrega a aquellos que mas lo necesitan, a veces incluso corriendo riesgos.
(Antoni Pedragosa)

Creamos a los héroes para parecernos a los dioses y pretender que el destino se puede torcer; pero olvidamos que ser héroe implica un fin generalmente violento.
(Ibrahim S. Lerak, Cuaderno de notas)

Tenemos el sentido del heroísmo no precisamente para practicarlo, sino para aplaudirlo.
(Anónimo)


Durante el paseo S.M. me preguntó sobre la conveniencia de instituir un premio que incitara al pueblo al progreso. Dudaba entre un premio a algún tipo de ciencia o algo más cercano y que realzara la convivencia, como un premio "al héroe anónimo". Me animó a decirle abiertamente lo que pienso. ¿Qué otra posibilidad me quedaba que complacer a S.M., y decirle lo que pienso y no lo que realmente deseaba oír? 

-- Tenemos un problema, Majestad, los verdaderos héroes, no salen en las páginas de los periódicos, ni en redes sociales, ni en TV. No lo son quienes son alabados por gestos extremos en su profesión. Vos no lo sois por mantener la paz en el reino, ni lo es el conductor que evita un accidente con una maniobra arriesgada. Los héroes anónimos de verdad son las personas que en un acto privado, íntimo y sin publicidad se sacrifican por los demás, comparten aquello que no tienen suficiente o todo lo que tienen sin pedir nada a cambio y sin que les llene su ego; son los que están luchando dentro de Siria, son los que ayudan en Myanmar a los rohingyas, son los dan de comer a los necesitados. Son esos enfermeros que no interrumpen su trabajo pese a haber acabado su jornada laboral, esos voluntarios que creen en una causa humanitaria y que realizan sus actos en cualquier sitio. No hace falta trabajar en una ONG, basta consolar a quien a perdido la fe en la vida, ayudar a quien duda y necesita una oreja, a quien precisa la mano que le une al mundo. Ésos héroes, Majestad, son los anónimos de verdad. Carecen de nombre especial pero mantienen la ilusión en una sociedad humana y solidaria. Son los que en su lucha por la justicia y la igualdad mojan de ilusión y esperanza las almas y esos héroes, muchas veces ni siquiera son conscientes de que lo son. 

No les encontraremos Majestad. El pueblo señalará al bombero que salva al niño del incendio con riesgo de perder la vida. Un acto noble, si, pero dentro de lo que se espera de él. Esperamos que el capitán abandone el último el barco y si no lo hace es un cobarde. No hay que elevar a héroe a quien simplemente cumple con su profesión y cometido, aunque lo haga muy bien. Realizan hazañas y nos acercan a los dioses, quienesquiera que sean éstos. Como los héroes clásicos poseen una gran inteligencia, aunque quizá sea más emocional, y más social que de IQ. Cuando mueren han dejado un legado, diseminado entre las gentes y entran pronto en el panteón del olvido. Ni muertos desean la gloria.

Son gente con coraje y gran fuerza interior, inconformistas y a la vez idealistas; la mayor parte de las veces con vidas complicadas que les han hecho evolucionar y ser diferentes a los demás; han sorteado las pruebas de la vida, pero a diferencia de los héroes mitológicos nacieron normalmente y no hubo intervención de dioses ni seres sobrenaturales en su gestación. Sin embargo algo les une a lo héroes de los cantares: se rigen por valores universales. No tienen miedo a la muerte en realidad, creen en la pervivencia del espíritu humano. Y un último apunte, Majestad, el mal es ruidoso, el bien suele ser invisible y siempre silencioso, recordad al refranero: Ni el bien hace ruido, ni el ruido hace el bien.

-- ¿Entonces un premio científico?

No, Majestad, tampoco. Eso beneficiaría solo a algunos, pocos y muy determinados. Si es por lo hecho es inútil como acicate, si es por lo que se pretende hacer es un riesgo si el proyecto fracasa. En cualquier caso premiaríais a la élite, no al pueblo.

-- ¿Qué me recomienda el albardán?, me preguntó sonriendo con cierta ironía

-- El descarado de vuestro servidor os recomienda que invirtáis en beneficio del pueblo, Majestad. De todo el pueblo. Invertid en promocionar los valores sin anclarlos al pasado; invertid en educación con visión de futuro; invertid en premiar el pensamiento. Con ello alentaréis a los héroes anónimos, les daréis fuerzas y vuestro pueblo progresará. No irá directo a la felicidad, pero si estará en el camino correcto. Invertid en valores y educación, Majestad.

Acabó el paseo y algo le debió quedar a S.M. porque hizo llamar al ministro de educación. Ojalá no le pregunte y solo disponga, los especialistas son los peores consejeros pues se ahogan en sus consideraciones.


lunes, 5 de diciembre de 2016

Ser ético hace feliz





ética
Conjunto de costumbres y normas que dirigen o valoran el comportamiento humano en una comunidad.

(DRAE)

moral
Perteneciente o relativo a las acciones de las personas, desde el punto devista de su obrar en relación con el bien o el mal y en función de su vida individual y, sobre todo, colectiva.

(DRAE)

Moral es el conjunto de comportamientos y normas que solemos aceptar como válidos; ética es la reflexión sobre por qué los consideramos válidos y la comparación con otras morales que tienen personas diferentes.
(Fernando Savater)



Me mandó llamar S.M. a media noche. Le preocupaba que su pueblo no supiera ser feliz. Quiso la casualidad que yo no durmiera aún y fui a verle.

-- Albardán, ¿qué puedo hacer para que mi pueblo sea feliz? 

-- Majestad, ardua y complicada pregunta. Permitidme, pues, una aproximación simple y quizás facilona pero operativa. Cuando a alguien le preguntan lo que espera de la vida, una de las respuestas más comunes es “ser feliz”. Para muchos la felicidad se basa claramente en algo material, en tener éxito que nos da comida, poder y riqueza. Somos todavía unos bárbaros, cuando celebramos algo; una fiesta, un cumpleaños lo celebramos con comida y bebida, mostrando nuestro poder y riqueza. Nadie lo celebra invitando a una sesión de teatro o a una conferencia de filosofía ni a una visita al museo. Lo celebramos mostrando que tenemos vida y riqueza. 

Sin embargo no todos los ricos y poderosos son felices; de hecho lo que vemos es lo contrario: viven en una especie de paranoia y nerviosismo por temor a perder ese estado de riqueza. Cuando además se ha ganado a base de codazos, ser listo y aprovechar oportunidades más que por haber creado algo suele haber enemigos que “nos la tienen jurada”. En este estado no parece que realmente se pueda ser feliz. Quizá enmascaramos la parte negativa y enseñamos la positiva, pero ¿es realmente esto una vida feliz? 

Una vida feliz suena más a tener amigos de verdad, no interesados, gente que apreciamos y nos aprecian de verdad. Dicho de otro modo lo que nos hace feliz es básicamente el apoyo emocional. El hombre es un ser social, primero por necesidad total dada la indefensión con la que nacemos, luego para poder avanzar en la vida material y emocionalmente, y cuando ya tenemos una cierta edad por necesidad emocional. La soledad y el ostracismo son dos de las peores condenas que podemos imaginar. Si, también la soledad ya que aunque muchas veces se pretenda querida, deseada, escogida, no deja de ser una protección, una coraza y vivir con armadura constantemente no es ser feliz. Nadie existe desconectado de todos los demás. Tampoco podemos ser pasotas, una actitud de “da igual” solo conduce a sentimientos de aislamiento, soledad y depresión. 

Si no es cierto que el dinero da la felicidad (aunque sea su mejor sustituto) es el sentirse querido, apreciado, aceptado y tenido en cuenta lo que de verdad nos hacer creer que somos, que existimos y por tanto nos da la base de la felicidad. La pregunta entonces es ¿qué tenemos que hacer para conseguir esto, ser queridos, aceptados, valorados? y aquí es donde aparece la ética. Si la meta de nuestra vida es la felicidad, entonces la ética, que es un sistema de valores morales que moldea nuestra conducta, nos dará una vida más feliz. Con la ética somos honestos y nunca tratamos de engañar a nadie. La honestidad produce confianza y la confianza es la base de la amistad y del ser querido y aceptado. Así pues, la ética es la llave de la felicidad

Ser éticos nos permite tener relaciones de afecto real con todos aquellos que conocemos. La ética nos ayuda a obtener felicidad y a evitar problemas. Si somos honestos con nosotros mismos y con los demás, si deseamos generar felicidad y no causar problemas o daño, los demás confiarán en que no les engañaremos, ni abusaremos de ellos, ni los usaremos para nuestros propios objetivos egoístas. La confianza es el cimiento del afecto y se sienten contentos de estar con nosotros, sabiendo que no tienen nada que temer. A su vez, nosotros nos sentimos más felices. ¿A quién le gustaría que los demás estén a la defensiva o temblorosos de miedo cuando nos acercamos? Una vida ética trae consigo afecto, apoyo emocional y felicidad.

-- ¿Como conseguiremos que la gente sea ética?

-- Majestad, hoy queréis ponerme a prueba. Tomamos decisiones inteligentes acerca de cómo comportarnos porque nos preocupamos por nosotros mismos y por lo que experimentamos en la vida, y porque nos importa el efecto que nuestra conducta tiene en los demás. Solo nos preocupamos por nosotros mismos cuando tenemos un sentido de autoestima. Queremos y merecemos ser felices. Una baja autoestima conduce a una actitud de “da igual” y de indiferencia moral, mientras que lo contrario nos lleva a la dignidad personal. Con dignidad podemos ser éticos. Si sentimos respeto por los demás, nos refrenamos de actuar en formas destructivas hacia ellos. Causamos un daño intencional a los demás cuando carecemos de respeto por su derecho a la felicidad. No nos importa lo que les suceda o lo que sientan. Y ni siquiera consideramos de qué manera nuestro comportamiento se refleja en aquellos que la gente asocia con nosotros (nuestra familia, nuestro grupo social, religioso o étnico). Pero las personas sí nos asocian con esos grupos a los que pertenecemos. Si podemos ayudar a otros tenemos que hacerlo; si no podemos, entonces al menos evitemos lastimarles. Esa es la esencia. Una vida ética contiene un sentido de responsabilidad global. El interés de nuestro vecino es nuestro propio interés. Tenemos la capacidad de prever consecuencias a largo plazo y si no tenemos una razón propia para actuar así, tenemos el temor de que actuar en contra de los demás puede tener consecuencias negativas e incluso legales. Hay que recordarnos que en realidad nuestra supervivencia y bienestar dependen de  toda la sociedad. Esto se ve hasta en los babuinos: el más viejo toma la responsabilidad completa del resto de la manada. Mientras los demás se están alimentando, uno de los machos viejos siempre está a un lado, haciendo guardia. El más fuerte ayuda a cuidar al resto del grupo por el bien de la sociedad. En términos de efectividad, pensar en los otros es más poderoso. La base primaria es pensar en nuestro propio interés y, por esta razón, evitamos causar daño. 

En tiempos prehistóricos, los seres humanos no teníamos educación ni tecnología. La sociedad humana básica era muy simple: todos trabajaban juntos y compartían lo que tenían. Los comunistas dicen que esto era el comunismo original: todos trabajando y disfrutando juntos. Después, con el tiempo, se desarrolló la educación y la civilización. Esto trajo consigo envidia y odio. Hoy en día, en el siglo veintiuno, han cambiado las cosas. Las diferencias han evolucionado: diferencias en educación, tipo de trabajo y antecedentes sociales. Pero incluso, las diferencias en edad y raza son secundarias. Todos somos seres humanos y todos somos iguales. La actitud de los niños es así. A ellos no les importan los antecedentes sociales, la religión, la raza, el color, o la posición económica de otros niños. Todos juegan juntos; son auténticos compañeros de juego, en la medida en la que son capaces de ser amigables unos con otros. Se supone que los adultos somos más inteligentes y más desarrollados, pero juzgamos los antecedentes sociales de otros. Calculamos fríamente: “Si sonrío, obtendré lo que quiero. ¿Perderé algo si frunzo el ceño?” El sentido de responsabilidad global funciona a un nivel general. Nos tenemos que preocupar por los demás porque somos uno de ellos. Nuestro bienestar depende de ellos, sin importar las diferencias que existan. La nueva realidad necesita un sentido de responsabilidad global. Y para ello necesitamos desarrollar un sincero interés por los demás. 

-- ¿Cómo?

-- Educando, Majestad. Educando. En el bien común, en la unidad en la diversidad que es lo que nos acerca al fin buscado, la felicidad. El recto proceder incluye a los demás, el velar por ellos. Implicarnos y no dejar pasar. Actuar y no solo ver.

Debí cansar a S.M. porque ya no preguntó más y yo me retiré sin saber si había contestado a su pregunta o simplemente le canté una nana. El tiempo lo dirá.



martes, 24 de mayo de 2016

¿Educación alienante?


La educación es necesariamente normativa. Su función no es solo instruir o transmitir conocimientos, sino integrar en una cultura que incluye lengua, tradiciones, creencias y actitudes; en definitiva una forma de vida.

Educar es formar el carácter y un proceso de socialización necesario para promover un mundo civilizado, crítico con los defectos del presente y comprometido con el proceso moral de las actitudes y estructuras sociales.
(Victoria Camps Cervera, Los valores de la educación 1994)

La mente es como un paracaídas, solo funciona si la tenemos abierta.
Locura es hacer siempre la misma cosa una y otra vez esperando obtener resultados diferentes.
(Albert Einstein , frases atribuidas)


Que las casualidades existen es algo que nadie duda. El azar no es más que una acción que se le escapa al destino, pero existe. Que el secretario del círculo lo sea también del club de narizones no se debe a su majestuosa nariz ni a sus redondos ojos, sino a otra historia que puede se narre más adelante. Que en ambos espacios filosófico-gastronómicos se tratara el mismo tema (la educación) el mismo mes, si es casualidad. La reunión del círculo tenía prevista una provocación inicial bajo el título de educación = alienación, un aspecto diferente del tratado en el club de narizones. Una vez más Eduardo nos dio su visión de la educación empezando con las citas que se indican en el epígrafe.

La realidad es que la educación no es necesaria, es un lastre pero es inevitable. Dicho así parece una exageración pero analicemos algunos puntos. Se dice que la escuela debe instruir y la familia educar. La educación la daría la familia básicamente (no olvidemos la iglesia o los medios sociales, cada vez más influyentes) y no incluye en sí misma la adquisición de conocimientos que se obtiene en la vida académica. Si esto es así, la educación tiene sentido propio como actividad en sí misma y la instrucción se convierte en algo para posicionarse económicamente en el mundo laboral. Efectivamente, la educación trata temas morales, de preparación para afrontar la vida en la sociedad; podríamos decir que para sobrevivir o triunfar en ella. La enseñanza que se adquiere en las escuelas, centros de formación y universidades es  de contenido cognoscitivo y procedimental. Transmite los saberes científicos o técnicos necesarios para desempeñar el puesto de trabajo. 

Ambas funciones se entrecruzan y no son totalmente estancas. La sociedad le pide al individuo que sea técnico (competente en su materia de trabajo) pero que sepa situarse en el entorno social sin desentonar (que no es lo mismo que destacar). Si solo domina la parte de conocimiento se convierte en una persona sin alma. Si es al revés y solo domina los valores, las reglas y la teoría se convierte en un profesor de filosofía o en un gurú que lo único que hace es que el sistema perviva y mantenga los mismos errores de la ortodoxia establecida. Un conocido economista griego moderno ha dicho que la educación es necesaria para lograr que el ser humano deje de actuar como el virus que se dedica a destruir el organismo en el que vive. 

La educación, o lo que es lo mismo la transmisión de valores sociales, en realidad ya está en los centros de formación. Cuando un docente imparte su materia  transmite una manera de ser, acepta e impulsa unas reglas de convivencia, forma el carácter del discente. Los castigos, los premios son maneras de transmitir aspectos educativos aunque sea sin juicios de valor manifiestos, solo de "procedimiento". El alumnado se educa pasivamente con ello. Por tanto la afirmación inicial: se educa en casa, se aprende en la escuela es falsa. La escuela ya interviene activamente en la formación moral y de valores. La pregunta es realmente cuan explícitamente debe hacerlo porque es imposible sustraerse a ello alegando motivos de aconfesionalidad, neutralidad o cualquier otro. Ya se ha visto que la ausencia de normas que fue popular durante unos años lo que transmitió es una formación negativa, desorientación, duda y confusión aparte de falta de integración. Lamentablemente más de una industria desapareció cuando quien llegó a la dirección general había sido educado en libertad total sin normativa. 

Si las familias piden a los centros de instrucción que hablen, expliquen, traten temas de educación cívica, de salud, sexual, medioambiental, de consumo, vial y hasta política está claro que la educación pasa totalmente (aunque no en exclusiva) a las escuelas. La sociedad lo acepta y lo estimula. Divide y actúa para favorecer que todo el conocimiento se imparta en centros controlados. Es el caldo de cultivo perfecto para tener robots. Personas alienadas que en beneficio de la paz, la igualdad y el desarrollo común no destaquen. Que carezcan del sentido crítico que es necesario para avanzar. Que puedan imaginar otras posibilidades diferentes de lo que se les enseña. Que pongan en duda, que arriesguen y que provoquen situaciones de conflicto en las que siempre aparece una nueva variante, una oportunidad diferente a lo tradicional. Sin una mente abierta, solo nos queda el conformismo bobalicón.

La educación es necesaria pero estructurada de una forma diferente. Ha de servir para crear personas que dentro de un orden social puedan manifestar sus diferencias en todo y sin limitaciones, excepto las de la acción violenta. El resto no es educación, es alienación. ¿Es eso lo que queremos para nuestros hijos?

La ponencia fue contundente. Más de uno quedó pensativo y muchos recordaron la infancia, las escuelas (religiosas) que abiertamente educaban; pero entonces la familia y la escuela tenían los mismos valores. Ahora parece que no es el caso, de ahí el drama. Otros pidieron que se incluyera la educación gastronómica y con muchas clases prácticas, antes de dedicar su atención al delicioso menú que nos esperaba.
 


jueves, 11 de febrero de 2016

"Yo lo valgo, lo sé y puedo"




Revisitar ideas es como releer un libro. Encuentras cosas que habías pasado por alto, otras aparecen como si la líneas hubieran sido escritas especialmente para esta lectura y algunas se ven amarillas y enmohecidas.
(Del Cuaderno de Notas de Ibrahim S. Lerak)



Me llamó SM y fuimos a pasear por la ciudad convenientemente caracterizados para que no nos reconocieran, como en los cuentos infantiles. Estuvimos todo el día fuera. No me dijo nada y  la mañana siguiente me preguntó que me había parecido el paseo. No se si fue mi silencio o que quiso darme una pista de lo que tenía que haber visto cuando me preguntó: Cuando un reino crece ¿es necesario que se vuelva mediocre? Me miró, sonrió y se sentó frente a mi para escuchar como si mi voz fuera la de un audio-libro que se vuelve a escuchar buscando aquella idea que se nos escapó. 

No me pilló por sorpresa la pregunta. SM había mostrado su pesar por el nivel intelectual del reino y ver como la mediocridad crecía exponencialmente le agobiaba. 

-- Majestad ...La respuesta no es breve. Requiere que miremos atrás, de dónde venimos y lo que ha pasado en este tiempo. "Porque yo lo valgo", "Lo sé  o puedo saberlo todo", "Hay que vivir el momento y al día"  no aparecen de la nada y si lo alienta la sociedad es porque las masas serán mediocres pero avasallan. La fuerza de su inconsciencia las hace imparables. 

El hecho es que el reino ha crecido rápido, demasiado rápido. De 15 millones de súbditos en 1857 a 18,6 en 1900 y a 28 millones en 1950, pero a 40 millones en el 2000. En 50 años somos 12 millones más sumados a los 10 que ya habíamos aumentado. Tened en cuenta que además la mortalidad ha bajado a la mitad en este tiempo. Quizá tengamos una población de edad alta, pero la situación general que nos brinda la técnica es muy diferente a la de antes. Sin duda es positivo el avance de la ciencia y de sus logros derivados; pero va más rápido que nuestra capacidad de enseñar y por tanto aprender. Sumadle a este hecho que al no haber guerras el territorio es el mismo y que la densidad de población ha crecido casi un 30% en 30 años.... Somos masa Majestad. Por eso tratamos de individualizarnos cada vez más. ¿Recordáis la visita al templo chino? ¿Recordáis la sorpresa del ruido que hacían los fieles para llamar la atención del Dios, para que les viera y les hiciera caso? Parte de esto es lo que nos pasa, os lo dice un albardán que come de vuestro pan pero no es sordo. Las masas han crecido más que nuestra capacidad de educarlas y formarlas. Hay crisis que --como la económica-- son cíclicas. La sociedad se adapta a ellas y acaban desapareciendo; otras no son cíclicas y cuesta más combatirlas. 

Aparece ya el problema en el colegio, cuando permitimos que sea la masa quien marque la pauta. Algo que hace simplemente porque es número, cantidad y no calidad de pensamiento. El resultado es que tenemos elevada la mediocridad del súbdito medio a modelo de triunfo.

El reino no se ha convertido en mediocre por los corruptos, cambiarlos no sirve de nada. Tampoco la avidez económica de algunos es el motivo. Lo que parece claro es que si no reaccionáis a tiempo tenemos en el horizonte el devenir una república bananera. Llegamos tarde Majestad, cuando la fama se ha convertido en un bien moral es que reaccionamos tarde.

Me preguntáis si la mediocridad es necesaria en el camino de progreso del reino y la respuesta es no. Es más, hay que ser firmes para evitarla. Mediocre es el reino en el que los súbditos se pasa la mitad de su tiempo libre frente a la TV criticando las acciones de quienes aportan circo y no conocimiento. Mediocre, no, funesto es un país en el que la masa permite el cambio educativo 13 veces en 30 años sin chistar. No os extrañéis si ninguna de nuestras universidades es famosa. Se persigue la brillantez, se anula la creatividad porque provoca recelo y desuniformiza; rompe el molde porque quien acude a la universidad es lamentablemente masa humana. Se busca ocupar una plaza laboral de poco esfuerzo, salario alto y beneficio inmediato, una bicoca. No tenemos ya batalla de ideas, tenemos confrontación de egos.

Son también ellos masa, esa masa que no supimos formar a tiempo, que no vino de la nada pero que apareció en un momento de relativa calma y bienestar; que cree que tiene el derecho a todo, como al aire, gratis, sin complejos y que todo lo que existe está a su alcance o debería. Todo se ha banalizado menos el pensamiento, que es lo único que no se puede comprar. Las masas llenan y arrollan todo, sin otro criterio más que el disfrute de todo lo que se ofrece.

No se equivocaba Cervantes en su observación de que el camino es mejor que la posada. Observad, Majestad, que la posada es molicie, en ella se ahoga toda modificación, toda diversidad. El parroquiano da rienda suelta a los deseos vitales sin pensar en pagar. Es el derecho a usar todo sin miramientos y quien difiere es ahogado por el número hasta dejarle dos opciones desaparecer o sucumbir e integrarse en la marea gris.

La sociedad masificada y deleitada en sí misma por su mayor nivel de comodidad que las generaciones anteriores pierde la memoria y en la situación actual no solo no quiere mirar al futuro y mantener un presente eterno, es que no puede porque no sabe prever los cambios venideros. Ciencia y tecnología avanzan demasiado en otros reinos y no se puede prever como será la próxima generación excepto en una característica: será lerda y sin valores. Cuando el ciudadano cree que solo tiene derechos y no obligaciones, la mediocridad está ya en la cima. El camino luego es de bajada, con mayor pendiente cuanto más convencido esté de que es dueño de su vida y la sociedad que crea iguale, banalice y uniformice el pensar.

Majestad, la respuesta es no; pero la mediocridad solo se vence con educación y una visión de futuro del reino. Dejar que todo se haga solo y pensar que con ligeros toques de timón se arreglan desaguisados lleva indefectiblemente al caos.

SM me miró, no dijo nada, se levantó y se fue. Es posible que mis palabras le molestaran pero algo debieron influir en él porque al poco convocó a sus ministros en reunión urgente.


lunes, 9 de noviembre de 2015

Wrecking society





Una sociedad enferma  de egoismo o se cura con educación desde la infancia o se convierte en una lucha de clanes sin sobrevivientes.
(Del Cuaderno de Notas de Ibrahim S. Lerak)

Todo el Arte de la Guerra se basa en el engaño. El supremo Arte de la Guerra es someter al enemigo sin luchar. 
(Sun Tzu, El arte de la guerra)


The King called me again as he had a bad dream, or better said, a nightmare that showed his kingdom devastated by devils that were modifying the mores of his citizens. In his royal dream the devils hold a kind of sabbath in which they worshiped what reminded Moses' Tablets of the Law. He tried to read what it was written in the tablets but he only saw what could be the title on one of them in golden letters: Commandments to wreck society. In this moment he woke up shivering and sent for me. He asked me about the hidden part of the dream: the content of the tablets. 

-- I'm only a poor buffoon,  Majesty and have not the capacity to interpret dreams, but I can tell what I see on the streets of the kingdom. You have seen yourself that in your realm to be educated and show respect to the other is seen as being if not stupid at least archaic. Is clear that the devils were spreading the good news of the existence of the Global Law of the New Order with its new commandments to wreck society and create chaos or what is worse to destroy your kingdom and all other countries.

As for the laws to arrive to the promised paradise of full egoism and disdain towards all the rest, is not necessary to do the contrary of what was before considered a social value. Don'rt raise the eyebrow Majesty, killing is still seen as going against society and is still a sin. The new God is called EGO and his three servants are the acolytes "I'm worth of it", "Only present counts" and  "Is not my problem".

I have not seen the tablets of the law Majesty, but I can bet that the new laws are clear and will be well accepted by the mass. Concepts easy to apply and to remember:

First:      Be over all the rest, no matter who nor when.
Second:  The mere fact of existing implies the right to be rich without effort.
Third:     Use any kind of violence as the normal way to get what you want.
Fourth:   Business don't need to have ethics.
Fifth:      Live as if you would going to die tomorrow, have all pleasure now.
Sixth:     Never forgive and act fast on the weak points you see.
Seventh: Money is the instrument of power, take it no matter from where.
Eighth:    Science is to be used without any kind of moral barriers.
Ninth:     Don't get into politics, use politicians and influence them.
Tenth:     Use the emotions to move people and get all what you want

The devils are the actual movements in society, derived from the improvement of welfare in your kingdom and lack of care for the future. Prosperity, even following a sine wave, creates the bad habit of not thinking that the future can be bad. Technological prosperity is a bitter enemy of mores and personal development. The inversion of values has a strong implementation in society and can be only fought with a generous vision of education for the future since the very early stages of education. 

-- And till then, till the actual boys and girls grow and arrive to be mature citizens?

-- Majesty, this is the dilemma, either you resist and select well your ministers that implement the solution or "nwoke o bula maka onwe ya", what in Igbo would mean every man fights for himself or no trace will be left from your realm.

Again the king looked at me sad, but this time he knew what to do to avoid the duck out of stable values.